Si lloro me arrugo: Mitos de las emociones

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La cultura occidental ha determinado de manera tajante que algunas emociones son buenas o deseables; las demás, por lo tanto, lo contrario. Olvidando el propósito de cada emoción, para lo cual acudiré un poco más a lo humanista y un poco oriental: las emociones y los sentimientos nos hacen seres humanos. Si perdemos contacto con éstos, perdemos contacto con nuestras cualidades más humanas.

Primero, hay que definir emoción, igual buscando ser simple, se le llama a aquella sensación experimentada en el cuerpo a través de un proceso fisiológico. El sentimiento, en cambio, es la percepción e interpretación de dicha emoción. Entonces, emoción es el sentir objetivamente; sentimiento, cómo se vive la emoción. Hay que entender que el primer concepto en sí es instintivo, automático, innato y de corta duración. El segundo está relacionado con nuestras ideas, cultura y dura más tiempo.

Hay muchas emociones, cada autor indica un número, para fines prácticos mencionaré cuatro que comparten los teóricos. Bajo esta misma línea, cada emoción tiene una función, representada en nuestro cuerpo y que responde a una necesidad física y adaptativa.

  • Enojo. Cuando experimentamos el enojo nuestro cerebro envía toda la sangre a las extremidades para poder dar una respuesta de defensa: necesitamos fuerza en los brazos para los golpes. Esto es automático y realmente no es la mejor forma de canalizar el enojo, pero responde a la necesidad de combatir la amenaza.
  • Alegría. Es éxito, logro personal, progreso, recibir lo que se desea. Es una emoción percibida como positiva que hace agradable la vida y que además nos permite conservar el bienestar psicológico. Digamos que cuando estamos contentos significa que todo está funcionando como debería.
  • Tristeza. Es una de las emociones más evitadas, ya que surge de experiencias de separación o fracaso. Sin embargo, tiene su aspecto benéfico: la tristeza puede motivar y además, es la medida para entender la alegría. 
  • Miedo. El miedo energiza y dirige al cuerpo para protegerse y escapar. De manera similar al enojo, la sangre es enviada a las extremidades, especialmente a las piernas, para que huyamos. Ahora, es una buena emoción porque fue ésta la que nos ayudó a sobrevivir desde la época de las cavernas.

Como podemos ver ahora no hay emociones positivas ni negativas, por lo que tampoco podríamos hablar de sentimientos buenos o malos. El problema con éstos es el manejo inadecuado, porque efectivamente estamos en todo nuestro derecho de expresarnos, sin embargo debemos cuidar que no sea perjudicial para nosotros.

Para mantener constante la dinámica, he aquí una serie de técnicas para la expresión emocional:

  • Habla. La forma más sencilla de expresarnos es a través del lenguaje y siempre es saludable el platicar con otros acerca de algo que nos sucede.
  • Dibuja. Puedes simplemente rayar, hacer una composición o simplemente buscar un mandala para colorear. El truco es enfocarte en esa emoción y sacarla con los colores que te llamen la atención en ese momento. Drénate de lo que te causa.
  • Grita. Se vale. Agarra una almohada y hazlo. No pasa nada.
  • Haz ejercicio. Esto es de lo más recomendable para cuando estás enojado, sal a correr. Suda tu enojo. Resultará benéfico para tu silueta y bueno, dejarás de sentirlo.
  • Respira profundo. Es de los consejos más genéricos, pero lo es porque funciona. Cuenta hasta diez y respira profundo. Al relajarte, la emoción se va.
  • Llora. Si esa es la única manera, hazlo. Más arrugas se hacen por tragarte las emociones.
  • Escribe. Es mi método favorito, plasma todo lo que sientes. Puedes quemarlo después, pero muchas veces las cosas más hermosas que alguna vez se escribieron salen de esto.
  • Medita. Nada dice tranquilidad como darte la oportunidad de estar en calma.

El secreto de las emociones y los sentimientos es que cumplen un ciclo, hay un proceso circular por el que pasa. Cuando no las dejas avanzar, es como un globo con el aire: si mientras sale vuelves a hacerle un nudo, el aire estará contenido ahí y podría pasar bastante tiempo antes de que abandone ese espacio. Es exactamente igual, ahora, si constantemente vivimos muchas emociones y todas las guardamos, en algún punto habrá más aire que espacio, ¿entonces qué pasa? Explotas. Déjate vivir tus emociones y sentimientos.

¿Qué piensas de todo esto? Espero leerlo en los comentarios. Hasta la próxima.

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  1. Pingback: Tu cuerpo te habla, ¿lo escuchas? | Ayuda psicólogos!

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