Espejito, espejito: Mi Imagen Corporal

Cada época tenía una idea de cómo había que vestirse y verse. Si vemos un poco hacia atrás, la concepción de belleza era voluptuosidad porque significaba posibilidad de tener hijos (por las caderas anchas), salud y abundancia, dado que sólo los burgueses podían comer hasta reventar. Claramente este no es el concepto actual, la mercadotecnia ha convertido a la mujer en un objeto puramente sexual y el mundo de la moda ha establecido estándares poco realistas para el cuerpo femenino.

Primero quiero que visualicemos el cuerpo promedio de la mujer mexicana, ¿cómo se ve? La estatura oscila entre 1.40 – 1.60 cm, normalmente son de piernas delgadas y torso más robusto. Podemos además decir que no tienen muchas pompas pero sí busto. ¿Este es tu cuerpo? ¿Si? ¿No? Bueno, cualquiera de las respuestas afirman a lo que quiero llegar sólo dame un momento. Cada país tiene una fisionomía específica, reconocemos a las japonesas como más chaparras y sumamente delgadas, a las europeas en general como más altas, etc. Por lo que es imposible hablar de un cuerpo en común entre todas las mujeres, aun siendo parte de una raza habrá variaciones, por eso se le llama promedio. El cuerpo que describí hace un momento es común entre mexicanas, pero habrá diferencias según cada persona. No todas tenemos la misma figura, punto.

El problema está en que nos hacen pensar que sólo hay un físico correcto y la presión mediática y a veces social hace que busquemos una figura que podría ser absolutamente ilusoria, como pensar que podemos crear piernas más largas o quitarnos las caderas, además de, en ocasiones, poco saludables. Ahora, cuando hablo acerca de saludable o no, me refiero específicamente al peso indicado por tu estatura, no a que sea malo ser delgado como tampoco es necesariamente bueno tener peso de más. Ningún extremo es bueno, la clave es entender cómo es tu figura (pera, reloj de arena, triángulo, rectángulo) y amarlo tal cual es.

Pero, ¿cómo amar un físico en concreto cuando va en desacuerdo con la imagen que dicen es deseable y “correcta”? Acostumbro a dar tips y esta no será la excepción.

  1. Ve a tu cuerpo como lo que te permite hacer lo que deseas. Más allá de si tenemos alma, espíritu, etc nos queda claro que nuestro cuerpo es la materia que nos permite existir en el aquí y el ahora. Nos da la posibilidad de trasladarnos, ¿pero qué más? Haz tu propia lista y léela cada vez que puedas.
  2. “Mi cuerpo es mi templo, mi templo es sagrado”. Así de simple. Respétalo, cuídalo, procúralo. El cuerpo que tienes es sólo tuyo y te dará la posibilidad de hacer lo que decidas.
  3. Olvídate de las modas. En el momento que algo está de moda, deja de estarlo. Es decir, las modas son transitorias. Viste tu cuerpo para ti, no para los demás. Ponte la ropa que te guste y sientas cómoda.
  4. Nutre tu cuerpo. Come cuando tengas hambre, toma agua cuando tengas sed. Pero además procura alimentarlo sanamente, esto determinará tú físico más que otra cosa. Y finalmente, lo ideal es salud, no talla 0.
  5. Permítete descansar. Ya les comentaba en la entrada anterior lo que sucede cuando no dormimos, entonces deja que tu cuerpo tenga sus descansos. Te sentirás mejor.
  6. Acepta la figura que tienes. Tu cuerpo es perfecto como es, sin importar si es tipo pera, reloj de arena, manzana, triángulo invertido, rectángulo, etc. Esa es tu figura y tiene ventajas que otra figura no tiene, aprovéchalas y hazlas relucir.
  7. Recuerda que tu valor está en ti y tus acciones, no en tu peso o talla.

Más que nada ama tu belleza, porque todos somos bellos en muchos más sentidos de los que queremos reconocer, y para demostrarlo te invito a ver los dos siguientes videos de Dove: Como te ves tú y como te ven otros y Lo que me gusta y lo que no me gusta

Esto es todo por hoy, hasta la próxima!

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Si no te quieres ahora, ¿cuándo?

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La vida, con el ritmo actual, pasa casi volando. Pareciera que a los días le faltan horas y constantemente nos sorprendemos de cómo ha pasado el tiempo. Por eso es muy importante moverse hoy, actuar ahora; no mañana ni al rato. Lo que queremos rara vez caerá en nuestras manos simplemente. Y menos aún, nos enamoraremos de nosotros mismos sin fomentarlo.

Muchos de los problemas de las personas tienen que ver con su autoestima, como mencioné anteriormente somos nuestro peor juez. Sin embargo, si nosotros no nos echamos porras, quizás nadie más lo haga y aunque lo hicieran, lo ideal es no depender del otro para pensar bien de uno mismo. Lo explicaré de una forma quizás brusca pero totalmente cierta: Nacemos y morimos solos, la única persona con la que tratarás toda tu vida es contigo mismo, así que más vale que te caigas bien. Todas las demás personas y sus opiniones pasarán, por lo cual es muy importante que tú sepas quien eres y te aceptes.

Como casi todo en la vida, la autoestima no es estática, es algo a lo cual debes dedicar tiempo y esfuerzo, he ahí la importancia de pensar en nosotros. De nuevo, no hay una receta mágica pero tengo una serie de consejos para sentirnos mejor con nuestra persona:

Arréglate. Puede sonar tonto o hasta superficial, pero el sentirte atractivo/a afecta tu estado de ánimo. Solo piensen en ese dia que usaron una ropa que les encanta y que todo en su físico parecía funcionar: tu cabello no podía verse mejor, no te hizo una mala pasada tu cutis, te sientes esbelto o que el ejercicio que hiciste está dando frutos, simplemente todo cuadra. ¿Cómo te sentías? Espectacular quizás se quede corto. Lo primero que sucede cuando uno se siente triste o mal consigo mismo es que se descuida, el tomar las riendas de tu imagen personal es un paso importante para que traspase esa maravillosa personalidad hacia afuera. 

Busca conquistar tus metas. Cuando alcanzamos aquello que nos parecía imposible sentimos mucha satisfacción. No necesitan ser cosas grandes, hay que dar pasos de bebé a veces. Pero busca moverte y alcanzar aquello que más deseas. Ahora, si llegases a fallar pregunta por qué, pide que te evalúen, practica y vuelve a intentarlo.

Piensa en positivo. Si te preguntara ahora tus defectos probablemente los enlistarías rápidamente, y a veces las cualidades no llegan de manera tan veloz. Hay que modificar eso, sin pretender pensar que somos perfectos, porque efectivamente hay muchas cosas que podemos mejorar todos, pero eso no quita que seamos buenos para otras tantas cosas. Analízalo, haz una lista y enfócate en las cosas en las que resaltas.

Haz cosas que disfrutes. Enfocarnos en una sola cosa, como la escuela o el trabajo, puede ser tedioso y cansarnos. Muchas veces es una rutina de la cual necesitamos deshacernos, porque afecta nuestro estado de ánimo y también nuestra autoestima. Cuando nos concentramos, al menos una vez a la semana, en cosas que nos apasionan no solamente funcionaremos mejor, sino que tendremos una mejor perspectiva de la vida.

Deja de compararte con los demás. Definitivamente tendemos a compararnos con otros, así crecimos, siempre había un primo o hermano el cual era señalado como más responsable, más cuidadoso, muy inteligente o hábil para alguna actividad en particular. Aprendimos a medirnos a través de la regla de otra persona, y así siempre saldremos perdiendo. Ningún ser humano es igual a otro, ni siquiera los gemelos lo son. Todos somos diferentes y únicos, así que lo que debes mejorar es a ti mismo, tú eres el molde, no el otro. En el momento en que pienses en ti como un individuo diferente al otro, te sentirás más tranquilo. Y para ejemplificar esto mejor, acudiré a Einstein y su sabiduría: “Todos son genios. Pero si juzgamos a un pez por su habilidad para trepar un árbol, pasará toda su vida pensando que es estúpido”.

Ponte retos o metas. Pasamos mucho tiempo pensando lo que nos gustaría hacer o aprender pero nos quedamos viendo una pantalla envés de salir a hacerlo. Inténtalo. Si quisiste correr en un maratón, entrena para ello y trata. Aún cuando no lo logres, te sentirás bien contigo mismo.

Ríete de ti mismo. Esto es de lo más difícil, pero veámoslo así: nuestra autoestima muchas veces está determinada por los demás, entonces si contesto mal una pregunta y se burlan, nos sentimos terribles. Y sucede porque perdimos la capacidad de reírnos de nosotros mismos, si ves la parte graciosa de lo que te pasa le quitas un enorme peso de encima. Es no tener miedo a hacer el ridículo, porque sucede. Aún la persona más brillante y hábil se equivocará alguna vez, así que quítales el control a los demás, ríe tú primero para que sepan que no tiene importancia. La vida pasa muy rápido como para preocuparse todo el tiempo.

Respétate. Este es uno de los pasos más importantes, bien dicen que si tu no te respetas los otros tampoco lo harán. Y es que el respeto es parte de querernos. Hay que cuidarnos y establecer qué se permite y qué no; esto es determinante en nuestras relaciones interpersonales. Límites como: ¿cuántas veces permitiré que me lastimen?, ¿qué no acepto en una pareja?, etc. El poner una raya, hace que protejas tu dignidad y por lo tanto, tu autoestima.

Dedica tiempo a lo que sabes hacer. Todos tenemos habilidades, algunas las pasamos por alto. Pero no, regresa y dedícales tiempo. Siempre se puede mejorar, busca hacerlo. El destacarse en algo es un excelente empujón para el autoestima.

Conviértete en lo mejor que puedes ser. Haz una lista de las cosas que no te encantan de ti, puede ser cualquier cosa; tu físico, tu vestimenta, tus calificaciones, que no sabes cocinar, lo que sea. Ahora, conquístalo. Todo lo que existe en ti, puede dejar de existir. Es decir, como seres humanos somos todo y nada a la vez, de alguna forma escogemos lo que somos y podemos entonces cambiarlo. Lo que no te gusta es sólo una pauta para ser mejor y convertirte en tu yo ideal.

Espero esto sea de utilidad para ti y si encuentras otros métodos que te hayan ayudado por favor compártelos. Hasta la próxima.